Por una parte abre la puerta a la construcción de ciertos productos vitales con los que mejorar la calidad de vida de muchas personas, como son las prótesis. Y por otro lado está el “bioprinting” o “la aplicación médica de la impresión 3D para producir tejidos y órganos vivos“, igual de necesarios.
El problema aquí es la regulación de este tipo de creaciones.
“Estas iniciativas tienen buenas intenciones pero plantean una serie de preguntas que siguen sin respuesta. ¿Qué pasa si se hacen órganos complejos ‘mejorados’ con células no humanas? ¿Quién controlará la capacidad de producirlos? ¿Quién va a garantizar la calidad de los órganos resultantes?”, ejemplifica el director de investigación de Gartner, Pete Basiliere.
via Las implicaciones éticas de imprimir órganos y tejidos vivos en 3D.














