Desde abril Instagram no ha dejado de cambiar y de crecer, aunque por el camino se haya dejado parte de su sello. Inicialmente solo funcionaba con iPhone. Justo una semana antes de que se anunciase la compra por parte de Facebook por mil millones de dólares, se abrió a Android. En menos de una semana obtuvieron un millón más de nuevos registros.
Sin embargo, había una parte de su ser que no se había perdido. Estaba pensado para crear imágenes y consultarse siempre desde el móvil. Como mucho, a través de un tuit o un mensaje de Facebook que incluyese un enlace se llegaba a la imagen enviada, pero no se podían interactuar con ella. Ni con comentarios, ni consultando la siguiente.














