Según el Centro de Control de las Enfermedades y Prevención de Estados Unidos (CDC), la falta de sueño ya es un problema de salud pública en las principales potencias mundiales. Esto tiene unos efectos ya conocidos que están relacionados con la falta de concentración en el trabajo y el malestar físico generalizado, como dolores de cabeza y mareos. Sin embargo, hay otros perjuicios menos conocidos de las consecuencias de la falta de sueño en el entorno laboral.

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Una de las creencias más extendidas para conseguir el éxito y los objetivos laborales es que cuanto más trabajes, es mejor. Si eso supone sacrificar descanso u horas de sueño, ese es el precio del éxito. Sin embargo, la investigación apunta a todo lo contrario.
Según el departamento del sueño de la Escuela de Medicina de Harvard, cualquier posibilidad de mejorar de la productividad a corto plazo por madrugar mucho o acostarse tarde es eliminada rápidamente por los efectos perjudiciales de la falta de sueño.
No dormir bien afecta: el estado de ánimo, la capacidad de concentración y el acceso a funciones cerebrales de nivel superior durante los días siguientes.
Es decir, que si hoy duermes mal, estarás sufriendo las consecuencias hasta varios días después. Esto se convierte en un circulo vicioso cuando descubres que no dormir lo suficiente te hace menos productivo pero que una condiciones laborales inadecuadas te quitan el sueño. Conclusión: para triunfar tienes que dormir bien.















