Necesitábamos que alguien creara un dispositivo que nos permitiera desplegar toda nuestra pasión y creatividad al escribir. Ese alguien es David Neevel y ese instrumento de los dioses es… la guitarra eléctrica.
El bueno de Neevel se sentía frustrado porque el trabajo frente al ordenador no le permitía practicar las suficientes horas con su instrumento favorito. Así que se propuso convertirlo en un método de entrada de texto a la altura. Para ello recurrió a un sistema realmente sencillo basado en una placa Arduino.














