Los mosquitos son insectos capaces de llenarse la “barriga” con nuestra sangre y huir por donde han llegado sin que nos demos cuenta. Para poner fin al misterio de su huida, los investigadores decidieron llevar a cabo un curioso experimento: a través de cámaras capaces de disparar a 125.000 fotogramas por segundo, descubrieron los pasos de esta hazaña.
No fue fácil. Según explicó Sofía Chang, de la Universidad de California, y una de las autoras del estudio, tuvieron que filmar a más de 600 mosquitos de la familia Anopheles coluzzii para obtener unos resultados convincentes.
Resulta que la estrategia de despegue del mosquito es lo opuesto a la mayoría de los otros insectos (o aves). Por ejemplo, una mosca utiliza sus patas para saltar al aire antes de batir sus alas, una operación eficiente, aunque algo torpe, ya que suele llamar la atención.
En cambio, los mosquitos aceleran sus alas con hasta 600 aleteos por segundo, aproximadamente tres veces más rápido que la mayoría de los otros insectos, zumbando alrededor de 30 milisegundos antes de elevarse en el aire. Además, también cambian su ángulo para poder barrer su ala a lo largo de una distancia más larga y crear algo más de sustentación de lo normal.
Finalmente, el proceso les lleva a un despegue tan suave que casi no produce fuerza en la piel del huésped, evitando que el insecto tropiece con los nervios y evite la detección.
















