
En esta edición del CES los televisores mantuvieron su trono como el producto más reinventado en la historia de la electrónica de consumo. Si bien el negocio de televisores no parece ir tan bien, el interés en estos equipos no ha decaído, eso sí: cada vez más inteligentes, cada vez más grandes, cada vez más delgados, cada vez con más definición y cada vez con más realismo. Olvídense del plasma, LED o cristal líquido, ahora lo que esta de moda son las pantallas OLED. OLED es un diodo orgánico diminuto que reacciona con la electricidad emitiendo luz propia, por lo que no requiere de ningún tipo de iluminación de fondo adicional y cuentan con un mejor contraste de colores. AMOLED es una variación de esta misma tecnología que consume menos energía y en la actualizada es ampliamente utilizada en dispositivos móviles. Una de la ventajas mas evidentes de la tecnología OLED en el diseño de televisores es que permite reducir considerablemente el grosor de las ya delgadas pantallas. Este es el caso de LG que presentó en el CES, al que catalogan como el TV OLED más grande del mundo, de 55 pulgadas pero con un espesor de apenas 4mm y pesa 7 kg y medio. Estima que costará unos 5.000 dólares en EE.UU. y estará en el mercado en el segundo semestre del año. LG también presentó un TV de 84 pulgadas con ultra definición o 4K, cuatro veces más resolución que el Full HD que conocemos.













