La industria de videojuegos está pasando por mares picados. La actual generación de consolas esta a punto de terminar, los juegos para PC podrían estar abriendo un nuevo camino y los nuevos requerimientos de los jugadores han cambiado el modelo completamente. En el centro de todo está el multijugador y la jugabilidad en línea. Aunque ya lleva varios años disponible, la posibilidad de competir y jugar con otra gente sin salir de la casa revolucionó la forma de pensar los videojuegos.
Uno de los juegos que más ha aprovechado este modelo ha sido World of Warcraft, que por mucho tiempo fue el juego más popular de la plataforma (en términos de horas de juego). Además abrió un nuevo mercado, ya que las compañías se dieron cuenta que la gente estaba dispuesta a pagar una mensualidad por un buen juego. Esa fue la punta del iceberg. Ante esa revelación, empezaron a surgir diferentes modelos para monetizar un juego. Atrás quedó la noción que la única forma de hacer plata con un videojuego era venderlo en una caja. Aparecieron modelos como free-to-play (F2P), en el cual se puede jugar sin pagar un solo centavo pero se venden accesorios para ser más poderoso o para mejorar la experiencia de juego.














