Como medida para intentar concienciar a la población de Londres sobre el problema de la contaminación del aire que sufre esa ciudad, durante tres días de marzo un total de diez palomas, conocidas como la Pigeon Air Patrol o Patrulla Aérea de Palomas, volaron libres por la ciudad portando un arnés que permitía que llevaran sobre sus espaldas unos sensores fabricados por PlumeLabs que miden los niveles de dióxido de nitrógeno, ozono, y otros contaminantes.
Los sensores, además, llevaban un GPS, con lo que iban comunicando periódicamente sus mediciones y la posición de la paloma que las llevaba, lo que permitió a cualquier que estuviera interesado obtener información de un distrito de la ciudad con solo enviar un tuit con su código postal a @PigeonAir; también se podía consultar con una aplicación para móvil.
La campaña fue lo suficientemente efectiva como para conseguir reunir mediante financiación colectiva el dinero necesario para adquirir algo más de un centenar de sensores para que otros tantos habitantes de la ciudad los lleven consigo colgados de sus mochilas, instalados en sus bicicletas, sujetos al carrito de un bebé, o donde les parezca para poder seguir recolectando datos más allá de las posiciones de las 120 estaciones fijas de medición.
En Londres el problema de la contaminación del aire es grave, ya que lleva cinco años por encima de las recomendaciones de la Unión Europea y ya en la primera semana de 2016 había sobrepasado el límite de todo el año.















