La dura competencia que el videojuego tiene con Fifa obligó a Konami, dueños de la franquicia PES, a cambiar su motor gráfico (software encargado del diseño visual del juego) por el Fox Engine.
El motor está pensado para las nuevas consolas PS4 y Xbox One, y ofrece una mayor cantidad de alternativas, especialmente en el movimiento de los futbolistas. La modificación generó más de 200 nuevos cambios en la jugabilidad. El resultado es que ahora los movimiento son más fluidos y más naturales.
Sin embargo, esta variación obligó a la empresa a iniciar una reestructuración completa de todo el juego, por lo que los jugadores debieron ser diseñados nuevamente.















