Un robot de vigilancia «se suicidó» en Washington. Aunque la imagen que recorrió el mundo sobre esta noticia, en la que se ve un robot con forma de nave espacial hundiéndose solitario en el agua de una fuente, evoca una escena del crimen, hablando seriamente la palabra suicidio no tiene cabida en lo que a todas luces fue un error de programación del androide.
El robot Knightscope K5, conocido cariñosamente como Steve, se arrojó a una fuente en un edificio de oficinas en Washington y no ha sobrevivido al incidente. El robot llevaba tan solo una semana trabajando en el Washington Harbour, un complejo residencial con restaurantes y oficinas en Georgetown. El androide fue presentado pocos días antes destacando su «extenso catálogo de capacidades de seguridad». Pero por lo visto, el sentido de la orientación no es su fuerte.
En su corta vida como trabajador de la vigilancia privada, Steve tuvo tiempo de «crear mapas de las distintas zonas» del complejo urbanístico para prevenir, en teoría, accidentes de este tipo. Asimismo, estaba siendo supervisado para poder revisar y remediar cualquier error en el sistema. Sin embargo esto no impidió que el policía cibernético se dirigiera de cabeza a una fuente y por lo visto no era resistente al agua. Todavía se desconocen las causas exactas del accidente pero todo apunta a una falla en su sistema de detección de «obstáculos».
















