New Holland presenta en Agritechnica, Hannover, Alemania, un concepto avanzado que busca transformar el trabajo en viñedos, huertos y cultivos especiales. La nueva serie R4 Robot se muestra como una respuesta directa a dos problemas críticos del sector: la escasez de mano de obra especializada y la presión por producir alimentos de forma más sostenible. La propuesta llega en dos versiones —R4 Electric Power y R4 Hybrid Power— y combina autonomía total, tracción optimizada y un sistema de gestión inteligente que pretende redefinir las tareas repetitivas en cultivos de alto valor.

La marca, reconocida por su impulso en energías alternativas y en maquinaria para cultivos especiales, afirma que este proyecto surge para resolver desafíos que se intensifican cada temporada. Las labores repetitivas en viñedos y huertos requieren mucha precisión, pero no siempre necesitan intervención humana. Ahí es donde la autonomía empieza a ganar terreno.
Thierry Le Briquer, gerente global de uva, oliva y café en New Holland, resume el punto de partida: “Los cultivos de alto valor tienen un enorme potencial, pero los productores lidian con la falta de mano de obra calificada, especialmente en momentos clave de la temporada. R4 automatiza esas tareas repetitivas y aporta eficiencia con una solución de cero emisiones.”
Un diseño completamente nuevo para tareas repetitivas
El desarrollo del R4 surge del trabajo conjunto entre los equipos del centro de I+D de CNH en Módena (Italia), el Centro de Excelencia para Cosecha Especializada en Coëx (Francia) y especialistas de distintas áreas de la compañía. La meta: liberar al personal humano de operaciones rutinarias y permitir que se concentre en labores de mayor valor agregado.
Los robots asumen trabajos como la siega entre hileras, el laboreo y, especialmente, la pulverización. Esta última se mantiene entre las actividades más exigentes y más críticas para garantizar la sanidad de cultivos como la uva y la fruta.
Los R4 funcionan sin cabina. Toda la operación se realiza a través de una app que gestiona recorridos, tareas y parámetros de seguridad. La navegación combina GPS, LIDAR y cámaras de visión, un enfoque habitual en plataformas autónomas que requieren máxima precisión sin depender del clima o la luz.
Le Briquer detalla: “R4 es un concepto completamente nuevo, pero está construido sobre nuestra base tecnológica interna. Comparte la misma plataforma de autonomía que usamos en nuestros equipos para granos y cultivos en hileras. Eso lo hace escalable, fácil de actualizar y preparado para el futuro.”
Dos versiones: eléctrica e híbrida para distintos escenarios

New Holland desarrolla dos configuraciones del R4, ambas con orugas de goma suspendidas para maximizar tracción y reducir compactación del suelo. Los dos modelos incorporan un tren motriz eléctrico de variación continua y pueden alimentar implementos de forma totalmente eléctrica, un detalle que reduce el uso de aceite hidráulico, los costos de mantenimiento y el impacto ambiental.
R4 Electric Power: la opción para viñedos estrechos
Este modelo funciona con una batería de 40 kWh y apunta a viñedos de alta gama con hileras estrechas. Su diseño ultracompacto —1,38 m de altura y apenas 0,7 m de ancho— permite operar en espaciamientos entre 1 y 1,5 metros. Pesa solo una tonelada, lo que reduce aún más la compactación en cultivos sensibles.
Incluye un enganche trasero especialmente diseñado, con capacidad de elevación de 500 kg, y admite implementos impulsados eléctricamente.
R4 Hybrid Power: pensado para huertos y frutales
Para espacios más amplios, el modelo híbrido combina un motor diésel compatible con combustibles HVO con un generador eléctrico de 44 kW. Su autonomía es mayor y su relación potencia-peso duplica la de un tractor especializado tradicional con una potencia equivalente.
Con 1,2 metros de ancho y 1.400 kilos de peso, está optimizado para huertos con espaciamientos desde 1,5 metros. Su capacidad de doble pasada garantiza cobertura total, algo clave en explotaciones frutícolas de grandes dimensiones.
El robot puede operar en modo totalmente eléctrico cuando el trabajo lo permite, gracias a dos baterías de 4 kWh. Su PTO mecánica de 540 rpm incorpora embrague inteligente para trabajar con implementos estándar, mientras que un puerto e-PTO de 48V/12 kW está preparado para futuros aperos totalmente eléctricos.
Funciones inteligentes para reducir errores y uso de insumos

La automatización va más allá del movimiento del robot. Los R4 integran sistemas de gestión inteligente para los implementos, especialmente diseñados para mejorar la seguridad y reducir el impacto ambiental.
En pulverización, el robot puede ajustar automáticamente el caudal, gestionar la aplicación en cabeceras y activar o desactivar boquillas según la presencia de hojas o espacios en la vegetación. También controla la pulverización según la altura del dosel. La marca confirma que sigue trabajando en un sistema que permita pulverizar únicamente donde haya detección de enfermedad, lo que representaría un salto importante en la reducción de productos fitosanitarios.
Según Le Briquer, “la meta era lograr máquinas totalmente autónomas con supervisión remota. R4 es una solución sostenible, inteligente y adaptable que reduce costos y ofrece un valor superior frente a las alternativas actuales.”
Una apuesta hacia la agricultura que viene
La autonomía empieza a consolidarse como una herramienta clave para enfrentar la falta de mano de obra en cultivos especializados. Las labores en viñedos y huertos suelen requerir precisión milimétrica y repetición exhaustiva. Automatizarlas con robots como el R4 no solo libera tiempo para tareas estratégicas, sino que abre la puerta a una producción más limpia, con menos emisiones y con un uso más racional de energía y químicos.
New Holland refuerza así su apuesta por máquinas flexibles, conectadas y compatibles con infraestructura existente. El R4 Electric Power y el R4 Hybrid Power se integran en el ecosistema FieldOps de la marca, lo que facilita actualizaciones y soporte futuro.
El adelanto del concepto en Agritechnica marca un paso más hacia una agricultura donde la tecnología autónoma deja de ser una promesa y comienza a convertirse en una herramienta habitual para productores de uva y fruta en todo el mundo.















