La idea se basa en el mismo principio que los dispositivos que indican que alguno de los pasajeros no se ha abrochado el cinturón de seguridad mediante un aviso acústico. Es sistema consta de un sensor en la silla del bebé que detecta si esta está ocupada y hace sonar una suave señal cuando se detiene el motor y el conductor abandona el vehículo sin llevarse al niño.

Si el dispositivo detecta que el menor continúa en el asiento, tres minutos más tarde se activa la alarma del vehículo para llamar la atención.
Si a pesar de ello nadie regresa para sacar al niño del carro, el sistema posee un último nivel de alerta que enciende el sistema de aire acondicionado y abre los seguros de las puertas para que cualquiera que sí haya oído las alarmas anteriores pueda sacar al bebé del vehículo.















