Romperse un hueso es doloroso, no solo por la sensación que se produce al momento de ocurrir la tragedia, sino también por tener que cargar con un bloque de yeso mientras sana nuestra herida. Esto motivó a Jake Evill a crear un nuevo modelo de férula impresa en 3D conocida como Cortex. Bajo el lema de “un exoesqueleto que protege al esqueleto interno” Cortex consiste en una ligera pero resistente red de nylon que se adapta perfecto al antebrazo.
El patrón de la red está relacionado con la tensión de la férula, dejando la parte de la lesión con agujeros más pequeños para que exista mejor soporte. Gracias a su diseño el aire circula libremente, es resistente al agua y tan delgada y discreta que podremos ocultarla bajo la ropa, aunque luce tan bien que no tendría problema en presumirla por la calle.
Según su diseñador, el doctor usaría un software para desarrollar una férula que se adapte mejor a la lesión que tenga el paciente. Luego con ayuda de una impresora en 3D obtendría la férula. Comparándolo con el proceso tradicional, imprimir una férula como la Cortex tarda tres horas y el proceso de ensamblaje entre 24 y 72 horas. Esto podría optimizarse a medida que avanza la tecnología de impresión. Su creador espera que la férula pueda popularizarse entre la comunidad médica.















