Carlos Chaccour, médico venezolano, coordinador de Malaria Mission, cuenta que la idea comenzó a madurar en sus viajes a zonas afectadas por la malaria de Colombia, Venezuela y Brasil que bordean Amazonas.
El implante contiene ivermectina, un medicamento «seguro y muy utilizado» en el trópico para controlar diversas enfermedades parasitarias, que se libera de forma prolongada en el portador y hace que los mosquitos mueran al picarle. El objetivo es matar a los mosquitos anóteles transmisores del parásito que causa la malaria.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 200 millones de personas enferman de malaria cada año y mueren por la misma causa cerca de 700.000.















