A finales de octubre de 2012, en medio de una gran expectativa, el gigante tecnológico Microsoft presentó la última versión de su popular sistema operativo, Windows 8, considerada por su presidente, Steve Ballmer, como la mayor apuesta de la compañía en los últimos años.
Microsoft ideó Windows 8 con el propósito de adaptar el sistema operativo, que es usado por millones de personas alrededor del mundo, a un entorno en el que están en auge los dispositivos de pantalla táctil. Para ello introdujo una serie de modificaciones respecto a sus versiones anteriores, las más importantes desde el revolucionario Windows 95.
Entre ellas se destacan su innovadora interfaz con llamativos colores que funciona tanto para ordenadores personales como para tabletas. Asimismo, la eliminación del reconocido botón de inicio.













