En un mundo cada vez más interconectado, el uso de contraseñas débiles y predecibles continúa siendo una de las mayores vulnerabilidades en ciberseguridad. Aunque expertos llevan años advirtiendo sobre los peligros de malas prácticas de autenticación, los datos de 2025 muestran que millones de personas siguen confiando en combinaciones que cualquier atacante puede adivinar en segundos. La contraseña “123456” vuelve a coronarse como contraseña más usada en todo el planeta, según los informes más recientes sobre credenciales expuestas.

Un hábito peligroso que no cambia con el tiempo
¿Cerrarías la puerta de tu casa con un post-it pegado al picaporte con la clave de la caja fuerte? Así de inútil resulta utilizar una secuencia como “123456” para proteger cuentas bancarias, correos electrónicos o perfiles en redes sociales. Ese es el mal hábito que persiste entre usuarios de todas las edades, desde adultos mayores hasta generaciones que crecieron con internet.
NordPass, empresa especializada en la gestión de contraseñas, publicó en 2025 su séptima edición del reporte anual sobre las contraseñas más comunes. La investigación, basada en millones de credenciales filtradas, confirma que la tendencia a elegir claves simples no solo sigue vigente, sino que continúa dominando entre miles de millones de datos analizados.
Según este informe, contraseñas como “123456”, “12345678”, “123456789” y “password” se mantienen entre las favoritas. Estas combinaciones son tan predecibles que incluso herramientas básicas de hacking pueden descifrarlas en cuestión de segundos.
Las cifras de contraseña más usada que alarman
Un análisis independiente de Comparitech, basado en más de 2.000 millones de contraseñas vulneradas en 2025, también posiciona a “123456” como la combinación más usada del mundo. Le siguen variaciones similares como “12345678”, “admin”, “1234” y “password”.
Entre los diez primeros lugares según este estudio están:
- 123456
- 12345678
- 123456789
- admin
- 1234
- Aa123456
- 12345
- password
- 123
- 1234567890
El reporte además destaca que casi 40% de las contraseñas del top 1.000 contienen la secuencia “123”, y que una cuarta parte está formada exclusivamente por números. La simplicidad de estas combinaciones las convierte en el blanco perfecto para ataques automatizados como el credential stuffing, donde los delincuentes prueban miles de claves conocidas en múltiples servicios hasta lograr un acceso exitoso.
No es sólo una cuestión de números
El problema también se extiende a patrones de teclado y palabras fáciles de teclear. Contraseñas como “qwerty”, “Minecraft” o combinaciones con nombres simples como “India@123” aparecen con frecuencia en filtraciones globales. Esto confirma que la creatividad al elegir claves sigue siendo mínima.
Esta tendencia se repite en distintos países. Aunque varían algunos patrones según la región, el comportamiento general es el mismo: usuarios que priorizan la memorización fácil por encima de una seguridad mínima.
Expertos: “Es como dejar la puerta abierta”
Expertos en ciberseguridad advierten que usar contraseñas predecibles es equivalente a dejar la puerta de tu casa abierta. Aunque cada compañía de seguridad ofrece matices distintos, todas coinciden en el mismo mensaje: es necesario crear contraseñas complejas, largas y únicas para cada cuenta.
Los estudios indican que no existe una mejora significativa en la comprensión de los riesgos digitales. A pesar de las campañas de concienciación, las malas prácticas se mantienen entre personas de todas las edades.
Consecuencias reales de contraseñas débiles
Una contraseña fácil de adivinar no solo pone en peligro un correo electrónico. Puede derivar en robo de datos personales, fraudes financieros, suplantación de identidad y acceso no autorizado a servicios sensibles. Los ciberdelincuentes utilizan sistemas automáticos que prueban miles de combinaciones por segundo. Con claves como “123456”, el acceso es prácticamente inmediato.
Informes independientes revelan que estas combinaciones aparecen millones de veces en listas de cuentas comprometidas. Esto no solo marca tendencias de uso, sino que muestra cuántas cuentas terminan expuestas cada año en brechas masivas de datos.
¿Qué recomiendan los especialistas?
Frente a este panorama, las recomendaciones básicas incluyen:
- Crear contraseñas únicas para cada cuenta, evitando reutilizarlas.
- Usar combinaciones largas (más de 12 caracteres), mezclando mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
- Habilitar autenticación multifactor (MFA) siempre que sea posible.
- Utilizar un gestor de contraseñas para generar y almacenar claves complejas de forma segura.
Estas medidas no garantizan seguridad absoluta, pero sí elevan considerablemente la protección frente a ataques comunes.
¿Hay avances o nuevas tendencias?
Aunque las contraseñas tradicionales siguen dominando, los métodos de autenticación alternativos ganan terreno. Tecnologías como passkeys, llaves de seguridad biométricas y sistemas sin contraseña empiezan a adoptarse en plataformas globales. Sin embargo, su uso masivo todavía está lejos de consolidarse, ya sea por limitaciones técnicas o por resistencia de los propios usuarios.
Por ahora, la vieja contraseña alfanumérica sigue siendo la primera línea de defensa. Su fortaleza depende por completo de las decisiones individuales. Mientras millones continúen utilizando como contraseña más usada, secuencias predecibles como “123456”, los ciberdelincuentes seguirán encontrando acceso fácil a información sensible.














