Es un problema que Android ya tuvo y que se resolvió en 2015: los archivos MP3 y MP4, además de llevar los datos para que suena la música, tienen unos metadatos que permiten identificar el archivo por algunas de sus características. Es ahí donde entra el juego el código malicioso: la modificar los metadatos, era posible acceder al iPhone.
Dado que el teléfono no tenía un sistema para verificar la autenticidad de estos metadatos, cualquier código podía colarse fácilmente en el teléfono y, en cuanto se reprodujera la canción, se tomaba control del dispositivo.
En la tarde de ayer, Apple lanzó una pequeña actualización de iOS, cuya última versión ahora es la 10.3.1, que también soluciona otro importante agujero de seguridad. Google notificó a Apple que habían conseguido ejecutar código malintencionado a través de una red WiFi en el iPhone, siempre y cuando este se hubiera conectado a ella previamente. No hay más detalles sobre este bug por motivos de seguridad.
Origen: ELMUNDO
















