Boston Dynamics, fabricante de robots caminantes, acaba de llevar su investigación con humanoides un paso más allá. Este robot llamado Petman se parece más a un humano que algunos de los hermosos ciborgs que se han presentado en China y Japón.
La idea detrás de esto está en los diferentes objetivos con los que se construyen los robots, y en Estados Unidos el principal interés de esta industria es militar. Siguiendo esta lógica, Petman ha probado ropa de camuflaje y protección con máscaras antiguas. Sus movimientos y vestimenta son tan parecidos a los humanos que resultan inquietantes. Ahora, los expertos en locomoción robótica están utilizando su robot antropomórfico de movimiento natural para ver cómo funciona la ropa de protección en el mundo real y comprobar su resistencia al uso extremo.
Los movimientos de Petman generan tensión en los materiales de la vestimenta y con ella se puede certificar la flexibilidad que tiene la ropa. Ahí no termina todo, pues además de la agilidad física evidente, el robot tiene un sistema electrónico que genera diferentes niveles de temperatura con los que se pone a prueba su indumentaria. De esa forma, este es uno de los primeros robots que puede transpirar, exponiendo el traje a la humedad que luego reaccionará también junto a la presión impuesta por el movimiento extremo. Por si fuera poco, los sensores de sustancias químicas sobre el cuerpo del robot Petman detectarán si hay permeabilidad o contaminación a través del traje.













