El próximo 31 de diciembre no disfrutaremos de un día normal de veinticuatro horas. El año terminará con un segundo adicional o leap second, un ajuste que se ha realizado en veintiséis ocasiones desde 1972. La última, en 2015, aunque en 2012 también disfrutamos de un segundo añadido.

Este segundo adicional sirve para acompasar el reloj atómico con el tiempo rotacional terrestre. En otras palabras, el planeta Tierra frena imperceptiblemente su rotación debido a la interacción gravitacional con la Luna y otros cuerpos celestes.
La adición del también conocido como segundo intercalar tiene un interés mediático importante, pero también puede causar ciertos dolores de cabeza ya que el ajuste puede provocar ciertos problemas informáticos. Los sistemas emplean protocolos NTP para sincronizar sus relojes, por lo que añadir un segundo adicional puede desencadenar la caída de algún servidor. En 2012, Linkedin, Mozilla y Foursquare experimentaron problemas de este tipo.















