Aunque aún queda mucho por hacer, los investigadores de la Universidad de Washington (EE.UU.) han conseguido enfriar el agua a 2,2 grados mediante un rayo láser infrarrojo.
Para lograr este innovador avance con el que se lleva experimentando casi 20 años, los científicos emplearon un material habitual en los láseres comerciales pero aplicando el fenómeno del láser a la inversa, iluminando un solo cristal microscópico (con una técnica más barata y de rápida fabricación) en suspensión en el agua con luz láser infrarroja para excitar un brillo con un poco más de energía que la cantidad de luz absorbida.
Esa pequeña luz aleja el calor de ambos elementos, consiguiendo el enfriamiento deseado.
Una de las utilidades que mayor rendimiento podríamos obtener de este avance sería en nuestros equipos informáticos. La posibilidad de que los propios microprocesadores de los computadores pudieran usar un rayo láser para enfriar los componentes que tienden a sobrecalentarse y a frenar los procesos de los equipos, sería tan eficiente como exitosa en el mercado.














