Con un bajo costo, US$600, su impresora y los talleres de 3D en Uruguay están haciendo historia. El armado de la impresora no tiene como requisito que se deba ser un ingeniero, se comenta en la nota que un niño de 9 años logró armarla y hacerla funcionar.
No todo queda en eso, los emprendedores de 3D quieren lograr que los materiales para impresión sean producidos también por ellos mismos a partir de botellas de plástico. Esto me recordó la impresora Ekocycle Cube que busca el mismo objetivo.
Parece este el camino correcto, sin duda, para aprovechar los materiales de uso diario y darles un uso, no sólo desecharlos.
via Impresora 3D de bajo coste, sencilla y hecha en Uruguay.
















