Cuando un exejecutivo de los gigantes estadounidenses Microsoft y Amazon, como David Risher, y un exdirector de la escuela de negocios ESADE, Colin McElwee, deciden fusionar sus cerebros en un mismo proyecto suceden cosas como Worldreader. Esta organización no gubernamental (ONG), nacida en Estados Unidos, envía lectores de libros electrónicos a niños y escuelas del África subsahariana para fomentar la lectura.
“Se trata, sobre todo, de demostrar que existen herramientas con las cuales el dinero ya no es un impedimento para exportar educación a países sin medios”, afirma McElwee, cofundador de la organización, en su sede de Barcelona.
La organización regala un lector electrónico Kindle, de Amazon, con pantalla de seis pulgadas y capacidad para 3.500 libros por cada cuatro euros que reciba en su página web. Solo el aparato cuesta unos 64 euros.














