Con la «tormenta fiscal» que se avecina en Estados Unidos, los contribuyentes están agarrándose bien fuerte la cartera: el impuesto sobre la renta podría aumentar, los dividendos pueden sufrir un duro golpe o las exenciones fiscales de por vida podrían quedar recortadas… y lo que más está dando que hablar en las redes: el impuesto de Apple.
Los estadounidenses gastan mucho dinero cada año para equipar a toda la familia con productos de Apple. No están gastando cientos, sino miles de dólares más cada año por los inesperados «impuestos» de Apple, encerrados en el sistema de la compañía: las descargas de iTunes para música, películas y juegos, junto con las suscripciones y accesorios. También están los costes de reposición de equipos perdidos o rotos. Para una familia con varios hijos, cada uno con sus propias necesidades tecnológicas, la factura anual total puede ser francamente elevada.














