Tres años después del nacimiento de Windows 7, el programa más distribuido entre empresas, instalado en más de 670 millones de ordenadores, nace su sucesor con una misión clara, conquistar el tiempo de ocio. La empresa espera que cada año se sumen 400 millones de ordenadores a Windows 8. Ballmer sigue pensando en pecé, en ordenador persona, palabras que suenan ya raras en otras presentaciones. “Los habrá asequibles y también de alto nivel. De trabajo y de juego. Te ayudará a hacer todo y nada. Rápido, fluido y perfecto para tocar”, expuso el energético directivo, mientras aparecían por las pantallas modelos con teclado, sin él, transformables, desmontables, con bisagras. “Id a la tienda y probadlo”, insistía el directivo. Eso sí, en ningún momento se dieron precios. Ni de los aparatos que fabricará Sony, Dell, Lenovo, Samsung o HP, ni de su tableta Surface.
vía Microsoft pone todas sus fuerzas en Windows 8 | Tecnología | EL PAÍS.














