Hace unos meses, una investigación canadiense lograba «fotografiar» lo que ocurría en nuestro cerebro cuando escuchábamos canciones. Las imágenes obtenidas por resonancia magnética mostraron a los científicos cómo la música ejercía un auténtico efecto placentero sobre nuestra mente.
En particular, el lugar del cerebro encargado de que sintiéramos esa sensación de agrado tan característica cuando escuchamos canciones se denomina núcleo accumbens. El grupo de Valorie Salimpoor publicó sus resultados en la revista Science, y gracias a su trabajo concluyeron que la música suponía una «auténtica recompensa intelectual» para nuestro cerebro.
El cerebro percibe la música como una actividad placentera gracias a la dopaminaEl placer que sentimos con la música se debe a la liberación de dopamina en esta región del cerebro.















