Lo increíble es que, hasta el 28 de febrero de este año, tu deseo pudo hacerse realidad. Un fallo en la plataforma de anuncios de Twitter permitía a cualquier extraño publicar sin permiso con la cuenta de otro usuario. Nadie se dio cuenta hasta que un investigador de seguridad encontró el problema y lo reportó.
El atacante solo tenía que modificar el código que se envía a Twitter Ads Studio para publicar un tuit desde la cuenta de cualquier persona, sin necesidad de hackearle el perfil o conocer su contraseña. El investigador descubrió el bug en febrero tras pasar “varios días” buscando fallos con los que reclamar una recompensa. Este era sorprendentemente “fácil de explotar”.
El hacker dio parte a Twitter el 25 de febrero y la compañía lo recompensó con 7560 dólares, una cifra que se antoja baja para un problema tan significativo (el programa de bug bounty de Twitter ofrece hasta 15.000 dólares por reporte). La compañía tardó solo tres días en parchear el fallo y hoy lo ha hecho público.
















