Las empresas de petróleo y gas, entre ellas algunas de las más destacadas compañías de la industria en el área de Houston, enfrentan a hackers cada vez más difíciles de rastrear, que roban secretos comerciales y alteran operaciones, de acuerdo con una investigación.

Un tramo de la costa del Golfo de México, cerca de Houston, tiene una de las concentraciones más grandes de refinerías, oleoductos y plantas químicas del país. Expertos en ciberseguridad aseguran que este lugar es un blanco atractivo para espionaje y otros ciberataques.
De 2011 a 2015, Seguridad Nacional, responsable de proteger al país de delitos electrónicos, recibió reportes de unos 350 incidentes en empresas de energía, según la investigación del Houston Chronicle. En ese período, la agencia encontró cerca de 900 fallas de seguridad dentro de empresas estadounidenses de energía, más que en cualquier otra industria.
Una serie de medidas están siendo tomadas a fin de impedir ataques. Por ejemplo, la Guardia Costera, conjuntamente con la policía de Houston, patrullaron las aguas del sureste de Houston el año pasado, recogiendo señales inalámbricas desprotegidas que los hackers podrían usar para acceder a instalaciones. El operativo fue uno de los primeros de su tipo en Estados Unidos, enfocados en ciberataques desde el mar.
Pero la extensa red de operativos de petróleo y gas dificulta las labores de seguridad. Miles de sensores interconectados y controles que operan instalaciones de petróleo y gas siguen plagados de puntos débiles.















