Probablemente ya sabes que a partir del primer día del mes de marzo, Google activará una nueva política de privacidad, unificada a través de todos sus servicios. La nueva política se aplica tanto a los datos ya recolectados como a los que serán registrados desde el 1 de marzo. A través del motor de búsqueda, un usuario puede exponer algunos gustos y preferencias que tal vez prefiera mantener en un marco más privado, y apartado de otros servicios. Por lo tanto, si no deseas que el historial Web influya en el funcionamiento de otros servicios de Google, tienes la opción de borrarlo, o incluso desactivarlo por completo.
Las políticas de privacidad han sido, son, y serán un tema delicado. Con una Web cada vez más abierta y dinámica, con usuarios que cada vez comparten más información en ella, y con servicios y portales que compiten duramente en un mercado agresivo y cambiante, la posibilidad de un error o de ir más allá de lo que se considera “correcto” siempre está presente. En algún momento de su existencia, todo gigante de la industria ha tenido algún roce más complicado de lo normal con los usuarios debido a sus políticas de privacidad. Por esa razón, cuando se anuncian cambios importantes en ellas, la delicadeza y la disponibilidad de información se convierten en factores críticos.














