Pese a las medidas de verificación, que aplican las instituciones financieras en las transacciones electrónicas, clientes son blanco de estafas: pierden altas sumas de dinero y sus estados de cuenta están saturados de movimientos que nunca autorizaron. Y para evitar que el titular sea notificado por mensaje de texto de la operación, clonan sus líneas telefónicas.
Ese no es el único patrón del fraude en Venezuela. Los delincuentes falsifican y hasta roban los cheques de terceros, usurpan identidades y cobran el dinero a nombre del titular.
















