Los dispositivos móviles, las redes a las que se conectan y las aplicaciones pueden robar información confidencial como documentos, citas de calendario, mensajes de correo electrónico, textos y archivos adjuntos. Los ciberdelincuentes utilizan el micrófono y la cámara para espiar reuniones a puerta cerrada y luego enviar grabaciones a un servidor remoto, e incluso capturan nombres de usuario y contraseñas cuando la víctima se conecta a los sistemas corporativos con datos confidenciales.

Las aplicaciones maliciosas proporcionan acceso prácticamente ilimitado a un dispositivo, sus datos y sus redes.
Según una investigación reciente de Check Point, todas las empresas han experimentado al menos un ataque de malware móvil durante el año pasado, con una media de 54 amenazas por compañía. El 89 por ciento de estas organizaciones han experimentaron al menos un ataque de Man-in-the-Middle Además, el 75 por ciento de los negocios cuenta con un promedio de 35 dispositivos rooteados, un estado que deja a los dispositivos completamente vulnerables a ataques, ya que el proceso elimina toda la seguridad incorporada proporcionada por iOS y Android.
La detección avanzada de amenazas y la respuesta eficiente son componentes decisivos para prevenir ataques avanzados en teléfonos inteligentes y tablets. Las soluciones de seguridad tradicionales pueden identificar amenazas conocidas, pero no pueden detectar el «malware» recién creado o las vulnerabilidades en redes, sistemas operativos y aplicaciones.
Origen: Los virus para móviles ya producen más pérdidas que los creados para ordenadores















