Apple ha dado por concluida la obra de su nueva sede que se considera un hito de la arquitectura e ingeniería. La empresa no tiene planes de abrir al público los espacios de trabajo. Tan solo el nuevo centro de visitantes, al que pueden ir compradores, curiosos y fans a tomarse un café, comprar recuerdos, uno de sus aparatos o probar sus avances de realidad en una maqueta, así como, bajo invitación, entrar al Teatro Steve Jobs, donde tendrán lugar eventos y presentaciones.

El nuevo cuartel general de Apple que desde el pasado día 16 es su sede oficial y cuyo coste supera los 5.000 millones de dólares y fue un encargo del propio Jobs a Norman Foster, tiene un problema inesperado. Según reflejan tanto Market Watch como Bloomberg, haciendo referencia a empleados que prefieren seguir en el anonimato, son frecuentes los accidentes por chocar contra los cristales del edificio. Ninguno de los heridos ha tenido que ser hospitalizado, pero sí recibieron atención médica por cortes de escasa importancia o golpes.
Tras los primeros accidentes, los empleados de Apple han empezado a poner notas Post-it para marcar qué cristales ejercen como pared y cuáles son una puerta. Sin embargo, estas notas temporales duran poco haciendo su cometido; los operarios de limpieza las retiran para mantener la estética ideal del espacio.
Vía: Los inesperados accidentes del Apple Park | Tecnología | EL PAÍS














