Cuando en 2009 Google presentó Chrome OS y lo definió como el sistema operativo del futuro, la mayoría de los analistas se mostraron escépticos. Un sistema operativo que requería permanecer permanentemente conectado a Internet, que apenas hacía uso del almacenamiento interno y que se basaba en un navegador (Chrome) que ya estaba presente en el resto de plataformas.
No le faltaban razones. La venta de equipos Chrome OS no fue demasiado bien y ni siquiera las empresas o las escuelas (dos de los colectivos que Google tenía en mente) parecieron prestarle demasiado atención. Pero hay algo que Google tiene cuando le interesa es paciencia. Paciencia y dinero.
Así que poco a poco, actualización tras actualización, el gigante de Internet ha ido construyendo un sistema operativo mucho más interesante, haciendo que aplicaciones como Gmail, Google Drive, Calendar o Keep pudiesen seguir funcionando sin necesidad de estar conectado a Internet.














