Con aplausos, ruedas y cascos, se abrió al público el primer puente completamente impreso en 3D en la ciudad de Gemert-Bakel, de la provincia Brabante Septentrional en Holanda. ¿Y por qué hablar de ruedas y cascos? Porque los ciclistas serán los principales beneficiados. El trabajo es una verdadera obra y tomó cerca de tres meses en ser terminado.
Las obras comenzaron el mes de junio y se utilizaron 800 capas de hormigón. El impacto en la ciudad es de suma relevancia, pues se estima que un cuarto de los holandeses se mueven diariamente en bicicleta. Según las palabras de Theo Salet de la Universidad de Tecnología de Eindhoven, esta construcción es única:
El puente no es muy grande, pero fue creado por una impresora, lo que lo hace único. Una de las ventajas de imprimir un puente es que se necesita mucho menos concreto que en la técnica convencional donde se llena un molde, porque la impresora deposita el concreto solo donde se necesita,
El puente se extiende a lo largo de ocho metros y fue puesto en una zanja que facilita el paso sobre un flujo de agua.
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