Luego de los atentados del 11 de septiembre, la Comisión 9/11 determinó que la implantación de los sistemas biométricos debía ser obligatoria en los puntos de control fronterizo «como una inversión esencial» en la seguridad nacional. En la actualidad, está presente en más de 20 puestos de control de aeropuertos, puertos y accesos por tierra a Estados Unidos.

Imagen por Vietnam Stock Images vía Shutterstock
Con este sistema, que toma una fotografía al viajero para compararla con un registro de identidad oficial, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) asegura que han detenido a «más de 200 individuos que intentaron entrar en Estados Unidos ilegalmente usando documentos de viaje genuinos de personas a las que se parecían». No obstante, desde la CBP señalan que estos sistemas deben cumplir con requerimientos de protección de la privacidad de los viajeros, quienes deben saber el uso que hacen de «la tecnología de comparación biométrica».
En este sentido, han introducido medidas encaminadas a la protección de la privacidad, especialmente de los ciudadanos estadounidenses, como la reducción del tiempo que se almacenan los registros de las nuevas fotografías, que pasan de 14 días a 12 horas.
También se han establecido que los ciudadanos estadounidenses que entren o salgan del país cuentan con la posibilidad de rechazar pasar este tipo de control -que deben notificar de antemano-, y en su lugar, mostrar el pasaporte para la inspección visual.
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