Pepper es bien conocido por ser unos de los pocos robots capaz de mostrar empatía hacia las emociones humanas, y con esta carta de presentación, cuesta imaginar que alguien pueda darle otro uso más allá del de abrazarle fuerte.
No obstante, sus creadores han querido asegurarse de que el ‘robot con corazón’ no sufre ningún trato vejatorio, y han prohibido expresamente la práctica sexual a través del contrato de acuerdo con el usuario.
La operadora SoftBank, encargada de su comercialización en Japón, indica en los términos de condiciones y uso que el robot no debe usarse con fines sexuales ni en otros comportamientos indecorosos, bajo el riesgo de ser detectado y gravemente sancionado.
Lejos de limitarse a la restricción del uso del prototipo durante el acto sexual como tal, la compañía también condena las modificaciones que buscan hacerlo más sugerente, como la de cambiar el módulo de voz para que suene más sexy.
Origen: Los términos de uso del robot Pepper prohíben tener sexo con él




















